PRECEDENTES MEDIALES DEL VOLUNTARISMO
El voluntarismo ético afirma que la ley moral y la ley revelada
dependen exclusivamente de una voluntad divina, sin dejar lugar para una
autonomía moral del ser humano. Tiene raíces en la ética cristiana medieval, la cual se basaba en
la voluntad de Dios. La moral y la justicia eran vistas como derivadas
exclusivamente de la voluntad de Dios. Santo Tomas de Aquino relaciona la ley con la razón (divina o
humana) y consideraba el derecho natural como una ley revelada por Dios,
mientras que los voluntaristas la relacionaban con la voluntad de Dios y
subrayan que la moralidad y el derecho dependen principalmente de la voluntad
divina y no de lo que la razón humana pueda entender como bueno o justo.
El voluntarismo se consolidó con fuerza en el siglo XIV, pero su
origen se remonta mucho antes, dentro del propio pensamiento cristiano
medieval. Desde los primeros siglos del cristianismo, la ética se basaba en la
voluntad divina como su fundamento último. Para los agustinianos, la ley natural y la ley divina se identificaban,
ambas derivando de la voluntad de Dios. Esto marcó una tendencia ética
voluntarista.
Santo Tomás de Aquino empieza a hacer una distinción entre la ley natural y la ley divina, mientras que para los agustinianos ambas eran derivadas de la misma voluntad divina. Esta tendencia fortaleció el enfoque voluntarista, aunque luego fue reemplazada en parte por una visión más racionalista del Derecho natural.
Para San Anselmo y Hugo de San Victor, lo justo dependía de la voluntad divina. San Cipriano tenía una visión muy parecida ya que para él la voluntad de Dios es la única justa y verdadera.
En textos de San Cipriano se habla de que Dios manda lo que es justo, a pesar de que los humanos lo consideren como injusto y que su voluntad es la única justicia auténtica.
En el pensamiento cristiano se advierte una tendencia predominantemente voluntarista. La primacía de la voluntad representa una doctrina importante en la enseñanza ética de san Agustín.
Esta primacía es la ley intrínseca del ser y encuentra su primera actuación en Dios, que ha creado todas las cosas motivado por su amor. Duns Escoto encuentra el fundamento de su doctrina en que, mientras que esta facultad se puede determinar a sí misma a obrar, el entendimiento es incapaz de ello; la perversidad de la voluntad es más grave que la del entendimiento: odiar a Dios es más abominable que no conocerlo o no pensar en él.
Para Guillermo Occam la voluntad de Dios es la norma objetiva y última de la moralidad; el acto moral está motivado por el amor de Dios y es emitido en obediencia a la voluntad divina. La voluntad libre del hombre constituye la norma subjetiva y próxima de la moralidad.
ROGERIO BACON
Introducción: Un Pensador en la Encrucijada
Rogerio Bacon (c. 1219–1292), conocido como Doctor Mirabilis, fue un fraile franciscano, filósofo y científico experimental cuya obra desafió los paradigmas intelectuales del siglo XIII. Aunque hoy se le reconoce como precursor del empirismo moderno, su pensamiento también contiene elementos que invitan a replantear su relación con el voluntarismo medieval—una corriente que priorizaba la voluntad divina sobre el racionalismo teológico.
La filosofía de Bacon oscila entre el empirismo incipiente y ciertos principios voluntaristas, ofreciendo una perspectiva única sobre la tensión entre razón y fe en la Baja Edad Media.
1. Contexto Histórico:
El siglo XIII fue un período de intenso debate entre:
• El intelectualismo tomista (que armonizaba fe y razón bajo la filosofía aristotélica).
• El voluntarismo escotista y ockhamista (que enfatizaba la omnipotencia divina y la libertad humana).
Bacon, formado en Oxford y París, se situó en una posición singular: mientras criticaba el dogmatismo escolástico, también defendía que la teología debía guiar toda investigación científica.
2. Bacon y el Empirismo:
En su Opus Maius (1267), Bacon propuso un método basado en:
• Observación directa (experientia).
• Verificación matemática (pionera para su época).
• Crítica a la autoridad no fundamentada (como ciertas interpretaciones de Aristóteles).
Sin embargo, insistía en que este método debía servir a la teología, no sustituirla. Aquí surge la paradoja baconiana: ¿Cómo conciliar la autonomía de la ciencia con la supremacía de lo divino?
3. Elementos Voluntaristas en el Pensamiento de Bacon
Aunque Bacon no desarrolló una teología sistemática, su obra contiene rasgos afines al voluntarismo:
a) Libertad Divina y Potentia Absoluta
Bacon reconocía que Dios actuaba por voluntad propia, no por necesidad racional (un principio clave del voluntarismo). En sus escritos teológicos, admitía que los milagros—actos que trascienden las leyes naturales—eran prueba de este poder ilimitado.
b) Libre Albedrío y Ética Práctica
Para Bacon, la moral no era solo un ejercicio teórico, sino una elección activa guiada por la voluntad humana—una idea cercana al voluntarismo de Duns Escoto.
c) Crítica al Determinismo Aristotélico
Al rechazar las lecturas rígidas de Aristóteles, Bacon abrió la puerta a una concepción más dinámica de la naturaleza, donde la voluntad divina podía intervenir sin estar sujeta a causas naturales preestablecidas.
4. Límites: ¿Por qué Bacon No Fue un Voluntarista Estricto?
A pesar de estas conexiones, Bacon se distanció del voluntarismo radical en aspectos clave:
• No negaba la compatibilidad entre razón y fe (a diferencia de Ockham).
• Su empirismo buscaba leyes naturales, no solo la arbitrariedad divina.
• Creía en la capacidad humana para descifrar el orden creado (una postura más cercana al intelectualismo moderado).
5. Discusión: Bacon como Figura de Transición
La originalidad de Bacon radica en su intento de sintetizar: Ciencia emergente (basada en observación y matemáticas). Teología voluntarista (con su énfasis en la libertad divina). Reforma educativa (criticando la escolástica estéril).
Esta combinación lo convierte en un precursor tanto del método científico como de ciertas corrientes teológicas modernas.
JUAN DUNS ESCOTO
1. Vida y formación de Juan Duns Escoto:Nace en el 1265 en Duns, Escocia, desde los 15 años ingresó a la orden de los franciscanos, estudió en Escocia, Inglaterra y en París, aquí en el año 1305 alcanzó el grado de maestro de teología, entre el 1297 y el 1308 comentó las Sentencias de Pedro Lombardo (Opus Oxoniense y Reportata Parísiensia.
2. Importancia filosófica y teológica:Es considerado uno de los máximos exponentes de la escolástica medieval. Ha sido reconocido por otros autores que son contemporáneos, además se le otorgó el título de Doctor Subtilis (Doctor sutil). Juan Duns Escoto ha influido de manera perdurable en el desarrollo del pensamiento filosófico y teológico, desde dentro y fuera de la orden franciscana
Fue uno de los tres filósofos-teologos más importantes de la Europa Occidental, junto con Tomás de Aquino y Guillermo de Ockham
3. Voluntarismo:
El voluntarismo desde la perspectiva de Escoto de manera genérica significa la primacía de la voluntad sobre el entendimiento, esto es aplicable en dos ámbitos: refiriéndose a Dios: las cosas son lo que Dios determina que estas sean por medio de su voluntad, referente al hombre: se destaca la importancia de la libertas soberana de la voluntad frente al entendimiento y al conocer.
Para Escoto la causa que es primera y a la vez absoluta es la voluntad de Dios, ya que esta no esta dominada ni regulada por nada o nadie (incluyendo la razón). Se plantea que la voluntad va más allá del intelecto.
Además dicen que las leyes morales son tales por que así ha sido la voluntad de Dios. “Ninguna ley es recta sino en cuanto es aceptada por la voluntad divina” esto lo que nos quiere decir es que una ley o las leyes en general solo serán justas o correctas si están de acuerdo la voluntad de Dios, con lo que él quiere o aprueba, no es suficiente si en base a la lógica humana parezca buena.
La voluntad del hombre está dirigida o influenciada por la voluntad de Dios, esto se visualiza en cuanto que el hombre se encamina hacia el bien, no porque el considere o haya descubierto el bien, sino por la influencia de la voluntad de Dios.
4. Debate con Santo Tomás de Aquino:
Santo Tomás que era contemporáneo y a la vez opositor de Duns Escoto, planteaba que los mandamientos en el Decálogo de Dios eran buenos por sí mismos, no por el hecho de que Dios los haya mandado, la posición de Duns Escoto frente a esto era que el hombre debe seguir ciertas leyes o mandatos para que su voluntad pueda ser considerada como buena, sin embargo desde la perspectiva de Dios es diferente porque él no tiene que seguir estos mandamientos ya que todo lo que pertenece a su voluntad, como le decíamos anteriormente, ya es bueno y correcto solo porque él lo quiere. Por consiguiente Dios puede cambiar la ley si así lo decide y también puede permitir que alguien no cumpla con ella.
5. Derecho Natural y racionalismo:
Duns Escoto nos dice que los primeros dos mandamientos del Decálogo refieren a Derecho natural ya que se consideran como principios de carácter básico y práctico que no necesitan una explicación porque son evidentes (entendimiento claro.) Esto se dirige hacia el racionalismo ya que dentro del Decálogo los primeros dos mandamientos se refieren la obediencia a la voluntad de Dios, pero en otros de los pasajes de Duns Escoto se refleja la previsión para poder unificar el criterio de la conducta humana (en sentido de cómo actuar bien) y que esto no solo venga como una orden externa, sino poder incluirlas a su razón y conciencia.
6. La recta razón:
Escoto también habla sobre la recta ratio (recta razón) en donde se origina la bondad que hay en las acciones, es un principio autónomo de moralidad, pero esto no es completamente así, ya que para Duns Escoto es más radical en el sentido de que todo depende en una última instancia de la voluntad de Dios y no solo de la voluntad humana.
GUILLERMO DE OCKHAM
Biografía
Guillermo de Ockham ( 1287 – 1347) fue un fraile franciscano, filósofo y teólogo inglés cuya obra marca el paso
de la escolástica medieval a la filosofía moderna. Conocido por su nominalismo, su voluntarismo divino y el
principio metodológico que lleva su nombre “Navaja de Ockham”, sus ideas influyeron en lógica, ciencia,
derecho y teoría política, y anticiparon corrientes como el empirismo y la filosofía analítica.
Nació en el pequeño pueblo de Ockham (Surrey, Inglaterra) hacia 1287, Guillermo recibió su educación
elemental en la casa de los Greyfriars de Londres. Entre 1309 y 1321 estudió teología en la Universidad de
Oxford, donde completó los requisitos para el grado de maestro ganándose el apelativo de Venerabilis Inceptor
(Venerable Iniciador). Su formación escolástica lo enfrentó desde temprano a las tensiones entre la razón y la
autoridad eclesiástica.
Guillermo ingresó a la Orden Franciscana, que defendía la pobreza apostólica y la austeridad frente al
enriquecimiento eclesiástico. Formado en las universidades de Oxford y París, se impregnó de la tradición
tomista, pero pronto se separó de ella, proponiendo una visión más radical de la relación entre razón y fe.
Nominalismo
Una de sus contribuciones más célebres es el nominalismo: la tesis de que los universales no existen como entidades reales independientes, sino que son meros nombres (nomina) o conceptos mentales. Ockham rechazó la existencia real de los universales, sosteniendo que “humanidad”, “justicia” o “triángulo” son meros nombres (nomina) que designan conceptos mentales, sin entidad independiente de los individuos concretos. Esta tesis, el nominalismo, redujo el peso ontológico de las abstracciones y sentó las bases de la filosofía de la ciencia y la analítica moderna.
En lógica, sus innovaciones incluyen la formulación escrita de las leyes de De Morgan, el estudio de la lógica ternaria (tres valores de verdad) y el desarrollo de la teoría de la suposición, junto con una semántica de términos vacíos que armoniza el silogismo aristotélico con argumentos formal.
Para Ockham, hablar de “humanidad” no implica la existencia de una forma universal fuera de las personas concretas; es simplemente una abreviación práctica en el discurso. Este giro reduce el peso ontológico de las abstracciones y sienta las bases de la filosofía analítica y de la ciencia moderna, al centrar la atención en los individuos y en la experiencia sensible.
Voluntarismo
Voluntarismo Divino
Ockham defendió que la voluntad de Dios es la fuente última de la ley y la moral. Según él, lo que es bueno o malo no deriva de una razón autónoma en el hombre, sino del arbitrio divino. Así, “si Dios lo ordenara, el adulterio o el hurto dejarían de ser acciones malas” . Esta concepción teológica desplaza al Derecho natural de su independencia racional, pues toda norma -natural o divina- se fundamenta en la voluntad de Dios y puede ser modificada o dispensada por Él en cualquier momento. La voluntad de Dios es la única fuente última de la ley y la moral: si Dios ordenara el hurto o el adulterio, dejarían de ser malas acciones.
Teoría de Derecho Natural
Para Ockham, el Derecho natural y el divino son indistinguibles, pues “todo Derecho natural se contiene explícita o implícitamente en las Sagradas Escrituras” ,l no es autónomo, sino una manifestación de la voluntad divina, susceptible de ser modificada o dispensada por Él en cualquier momento . De este modo anticipa el positivismo jurídico, donde la ley emana del legislador y no de una razón natural autónoma.
La “Navaja de Ockham”
Es uno de los principios metodológicos más célebres y persistentes en la historia del pensamiento occidental. Aunque su formulación moderna –“no se deben multiplicar los entes sin necesidad”– no fue escrita literalmente por Guillermo de Ockham, el fraile franciscano del siglo XIV que le da nombre, su obra filosófica está impregnada de esta idea de parsimonia. En esencia, la navaja sostiene que, ante dos explicaciones igualmente válidas para un fenómeno, debe preferirse la más simple, aquella que introduce menos suposiciones o entidades teóricas.
Este principio ha influido profundamente en la lógica, la ciencia, la metafísica y hasta la medicina. Sus raíces se remontan a la filosofía antigua y medieval, Aristóteles ya sostenía que “la naturaleza hace nada en vano” y que las explicaciones con menos hipótesis son preferibles. Santo Tomás de Aquino, por su parte, afirmaba que “si algo puede hacerse adecuadamente por menos principios, es vano hacerlo por más”. Pero fue Ockham quien le dio un papel central dentro de un sistema filosófico coherente, al aplicarlo rigurosamente en lógica, ontología y teología.
Ockham aplicó este principio a su teoría del conocimiento y a su concepción nominalista de los universales. En lugar de suponer la existencia real de entidades abstractas como “humanidad” o “triángulo” fuera de los objetos concretos, Ockham argumentaba que solo existen los individuos y que los universales son nombres o conceptos mentales. Así, su navaja filosófica le permitió “afeitar” las entidades metafísicas que la tradición escolástica anterior había multiplicado. Este recorte ontológico supuso una ruptura con la metafísica aristotélico-tomista y preparó el terreno para el desarrollo de la ciencia moderna.
Exilio y Conflictos con el Papado.
La peripecia del exilio de Guillermo de Ockham (c. 1287–1347) comienza con la grave disputa sobre la pobreza apostólica que enfrentó a la Orden Franciscana con el papa Juan XXII en Avignon. En diciembre de 1327, Miguel de Cesena, ministro general de los franciscanos, fue convocado a Avignon para responder por su defensa de la pobreza evangélica. Cesena encomendó a Ockham el estudio de tres bulas pontificias sobre la propiedad y el uso de bienes, tras lo cual Ockham concluyó que las tesis de Juan XXII eran heréticas y que el pontífice había
renunciado a la legitimidad de su sede papal.
Bajo esa acusación de herejía, y temiendo el arresto, Ockham se unió a Miguel de Cesena y a Bonagratia de Bérgamo para planear la huida. En la noche del 26 de mayo de 1328, los tres fugitivos abandonaron clandestinamente Avignon y se dirigieron a Italia, donde la corte del emperador Luis IV de Baviera se encontraba en Pisa, también en conflicto con el papado. Instalados en Pisa bajo la protección imperial, Ockham continuó su lucha teológica y política. Ockham ratificó públicamente el recurso contra el papa y redactó sus primeros tratados políticos defendiendo tanto la pobreza franciscana como la autoridad secular del emperador.
En 1330, la corte de Luis IV se trasladó de Pisa a Munich, y con ella marcharon Cesena, Ockham y sus compañeros. Allí, Ockham residió en territorio imperial hasta su muerte, dedicándose por completo a sus escritos políticos: obras como Opus nonaginta dierum, Diálogo, Breviloquium de principatu tyrannico y las
Ocho preguntas sobre el poder del papa surgieron en este periodo de exilio.
Finalmente, en la noche del 9 al 10 de abril de 1347, Guillermo de Ockham falleció en Munich, tras casi dos décadas de exilio activo al servicio del emperador y de la causa franciscana.
Referencias:
- Fassò, G. (2004). Historia de la filosofía del derecho I (3.ª ed.). Marcial Pons.
- Bacon, R. (1267). Opus Maius.
- Hackett,
J. (1997). Roger Bacon and the Sciences. Brill.
- Clegg, B. (2003). Roger Bacon: The First Scientist.
- Petagine, A. (2018). Juan Duns Escoto. En F. Fernández Labastida & J. A. Mercado (Eds.), Philosophica: Enciclopedia filosófica on line.
- Elías, G. S. (2008). Duns Escoto: El querer divino como fundamento del querer humano contingente. Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Universidad Nacional de Jujuy, (34).
- Ferrater Mora, J. (s.f.). Duns Escoto, Juan. En Diccionario de Filosofía.
- Herder Editorial. (s.f.). Juan Duns Escoto. En Encyclopaedia Herder
- Voluntarismo. (s.f.). En Mercaba. Recuperado el 6 de abril de 2025


