Marsilio de Padua formula por primera vez el positivismo jurídico, reduciendo el Derecho al mandato del Estado, de origen humano y no divino. Se anticipa a la distinción entre Derecho y moral, diferenciando los criterios de interioridad (moral) y exterioridad (jurídico).
Marsilio libera la idea del Derecho de su envoltura religiosa, defendiendo la autonomía total del Estado y su independencia respecto a cualquier sistema de valores religiosos. Su teoría se inscribe en un marco laico, en oposición al poder de la Iglesia. Sostiene que el poder jurídico no debe subordinarse a lo religioso, sino derivar exclusivamente del Estado.
Para Marsilio, solo la ley humana puede ser considerada Derecho, ya que impone sanciones en este mundo. Las leyes divinas o naturales pertenecen a otro orden y tienen sanciones ultraterrenas, distingue los imperativos jurídicos de los morales
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